Un plan de vida extraordinario (Parte 6)

El sistema para alcanzar el éxito

“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?” (Lucas 14:28).

Un plan de vida básicamente debe surgir de las siguientes preguntas: Qué, por qué, cómo y cuándo.

Qué: Son las metas que quieres alcanzar. Es importante que tengas claro que eres tú quien elige las metas. Es tu plan personal. Nadie lo hará por ti, a no ser que tú permitas que sea otro quien te esté diciendo lo que debes hacer. Así que, determina claramente lo que deseas alcanzar.

Por qué: El principio de la causalidad es que todo obedece a un origen. Todo lo que sucede tiene una causa. En el caso del plan de vida, es importante que tengas una razón lo suficientemente poderosa que te impulse a tomar todas las acciones necesarias para lograr tus metas. Define tu propósito y tendrás un “por qué”.

Cómo: son las estrategias y tácticas. Las estrategias son las guías generales y las tácticas son las acciones concretas de esas guías. Las posibilidades de alcanzar las metas aumentan totalmente cuando defines el camino a seguir y los pasos que debes dar. El camino es la estrategia y los pasos que das son las tácticas.

Cuándo: es la definición de las fechas y horarios específicos para efectuar las estrategias y las tácticas. Se clasifica en el corto, mediano y largo plazo. En síntesis, es el cronograma de las acciones detalladas de forma semanal, mensual y anual. Tener claro el cuándo, te ayuda a ser determinado en tus decisiones. A saber en todo momento a qué decir sí y a qué decir no. Un axioma de la administración plantea: “Sólo lo que se mide se puede administrar y, por tanto, mejorar”. Pues bien, el cronograma es el medidor de cómo va tu plan.

Una recomendación adicional es que el cronograma no sólo debe definir el inicio de cada acción, sino también, fechas de evaluación y finalización. La evaluación ayuda a detectar lo que se puede mejorar y la finalización evita caer en la dilación.

No esperes más y empieza a escribir tu plan. Cuando dedicas tiempo a planear sistemáticamente, ahorras tiempo en el diario vivir y tus metas se cumplen en el tiempo justo.

Por último, medita en este verso: “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza”. (Proverbios 21:5)

¡Dios te bendiga y que tengas buen éxito!

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