Un plan de vida extraordinario (Parte 3)

A la claridad no se le escapan los detalles

“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan.” (Proverbios 4:18-19)

Te propongo como tarea esta sencilla encuesta: pregunta a unas 20 personas cercanas si tienen definido claramente y por escrito todo aquello que desean lograr en cada área de sus vidas incluyendo un plan detallado que estén siguiendo diariamente.  Te aseguro sin lugar a dudas – a menos que sea un caso excepcional – que los resultados van a ser demasiado desalentadores, pues éstas disciplinas sólo involucran a una minoría. ¿Estás dispuesto a estar dentro de esa minoría?

Medita en lo siguiente: cuando determinas claramente lo que quieres, todos los detalles empiezan a manifestarse y tienes menos posibilidades de tropezar o confundirte de camino. Sabes qué decisiones debes tomar y actúas con mayor firmeza y fe. Por el contrario, si no defines qué es lo que quieres realmente, serás el resultado de las circunstancias y como dice el pasaje de Santiago 1:6b la duda te hará semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. A lo que un día dices sí, al siguiente dirás no. (Santiago 1:8)

De modo que, es un buen momento para que determines si vas a seguir avanzando a lo insospechado – lo que puede significar finalmente retroceder – o definir el puerto al que deseas llegar antes de abordar el barco. En palabras sencillas: “Determina claramente lo que quieres”.

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